martes, 14 de octubre de 2008

Cuando América.

BRUNO ARIAS: UN CORAZÓN ILUMINADO

“La luz que alumbra el corazón del artista
es una lámpara milagrosa que el pueblo usa
para encontrar la belleza en el camino,
la soledad, el miedo, el amor y la muerte”,
Atahualpa Yupanqui (del poema “Destino del Canto”)

Atahualpa Yupanqui habla del “Destino del canto”. Sin dudas, Bruno Arias es el elegido y la tierra lo ha señalado para su sacrificio. “Si no crees en tu pueblo, si no amas, ni esperas, ni sufres, ni gozas con tu pueblo, no alcanzarás a traducirlo nunca”, sentencia Yupanqui en el poema dedicado al compromiso del artista con su pueblo. 11 de octubre: fecha simbólica que marca un límite, marca un NO. No al 12 de octubre y su encubrimiento de una conquista territorial y la matanza de miles y miles de almas que habitaban este suelo y eran hijos de la tierra. Nadie descubrió América. Nuestro continente ya estaba formado y sobre él vivían distintos pueblos con sus lenguas, tradiciones y esperanzas.
La reinvindicación de los derechos de los pueblos originarios fue el eje central del espectáculo que el jujeño de Perico del Carmen presentó en el Teatro ND Ateneo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. “Quebrada de sol y de luna”, de Ricardo Vilca, fue el fuego inicial del recital. Luego le siguió “Aya Marcay Quilla”, de Víctor Heredia, “Cuando América”, de Pachi Alderete, “Cinco siglos”, ritmo de sikuris de escoma (originario de Bolivia) con música de autor anónimo y letra de Daniel Lobos y “Roncos suspiros del viento”, con poesía de la humahuaqueña Dora Gómez y música del propio Arias. Los “Intercontinentales Aymara” fueron los invitados especiales y los encargados de traer los sonidos andinos para acompañar en el homenaje musical a los pueblos originarios. “Los indios” recitado por el propio Atahualpa Yupanqui envolvió el ambiente: “ellos son estas cumbres y aquel valle y esos montes callados perdidos en la niebla y aquel maizal dorado. Y el hueco entre las piedras, y la piedra desierta. Desde todos los sitios nos están contemplando los indios. Desde todas las altas cumbres nos vigilan. Ha engordado la tierra con la carne del indio. Su sombra es centinela de la noche de América. Los cóndores conocen el silencio del indio. Y su grito quebrado duerme allá en los abismos. Donde quiera que vamos está presente el indio”.

En casi dos horas de recital Bruno presentó los temas del disco “Atierrizaje” y mostró un significativo crecimiento artístico, con una banda de músicos muy sólidos. La música que propone Bruno Arias también incluye el silencio: ese momento para disfrutar de la poesía de una canción, emocionarnos con una letra y la interpretación exacta de cada uno de los temas. Lejos del ruido, propone varios momentos de reflexión y da a su público todo lo que tiene para compartir letras e historias de lo que ama: la música popular.

La voraz interpretación de la Zamba de los Mineros (poesía de Jaime Dávalos y música de Gustavo Leguizamón) obligó al changuito voz de urpila a llegar al borde del escenario y estallar nombrando mineros, el vino y la muerte. Del lado del público recibió el más fuerte de los aplausos y la más cálida aprobación. “La vi por vez primera”, levantó a los oyentes de sus butacas y pronto se formó el trencito carnavalero de la mano del Ballet Raíces jujeñas, que acompañó de principio a fin la propuesta musical: un gran despliegue coreográfico que ilustró la reversión de “Cuando América” y una excelente bailarina que interpretó a la protagonista de “Digo La Telesita” (chacarera de Marcelo Mitre).

Bruno Arias vino a quedarse y el compromiso con el canto es firme sin dobleces, sabe lo que quiere y fundamentalmente sabe qué decir. Hace pocos días Suma Paz le confirmó el rumbo: “Atahualpa Yupanqui me dijo una vez: ´Suma, no baje los brazos´. Y yo te digo: ´Bruno, no bajes los brazos´”.

Por Diego Vázquez Comisarenco

Filmacion de Bruno Arias en el ND Ateneo:
Gloria Sarmiento

Fotos del recital: AGUSTÍN NANNI

www.folkloreclub.com.ar

FOTOS DEL RECITAL EN EL ATENEO!!!!
Saludos a todos!!! Salieron muy lindos!!!
Fotos: Gloria Sarmiento