sábado, 1 de noviembre de 2008

Nota

CANTORES: UNA EXPERIENCIA TRANSGENERACIONAL


Esta nota ha sido publicada en la revista De Mis Pagos,
dirigida por el Sr. Ernesto Tejeda

LA CANCIÓN ES URGENTE

Durante cuatro jueves, Teresa Parodi, un símbolo de compromiso y constante creación en nuestra música popular, compartió escenario con Bruno Arias, joven músico, cantor y autor, de Perico del Carmen, provincia de Jujuy.

Historias de mesopotamia argentina donde no faltan imágenes como pescadores, lavanderas y músicos de pueblo. Historias de Puna, quebradas y valles, donde no falta el canto al minero, a los changuitos y a la esperanza. Y una tercer historia que reúne dos geografías y hace brotar las mejores flores del canto y la música popular de siempre. Atahualpa Yupanqui dijo de la canción popular: “la forma tiene que ser nacional y el contenido universal”.

UNIVERSO TERESA PARODI

En una charla breve pero precisa, Teresa Parodi y Bruno Arias definen su encuentro. Alguna vez Teresa dijo que “el que toca la campana en Buenos Aires suena en todo el país”. Consultada sobre si aún tenía esa misma sensación en el invierno del 2008 respondió: “sí, yo creo que sí” y agrega: “de todas maneras cambió mucho en este sentido: ahora uno puede vivir en su propia provincia, con los medios de comunicación desarrollados como están y poder venir a cantar a Buenos Aires las cosas que necesitás que tengan más trascendencia pero en realidad se puede vivir en la provincia hoy. Cuando yo empecé no se podía hacer esto, no era tan sencillo, no había tantos canales de cable, no había teléfonos celulares, Internet, hay un montón de cosas que te aislaban mucho cuando te ibas lejos. En cambio hoy me parece que todo eso se puede suplir, se puede trabajar desde la provincia y se puede viajar especialmente a los eventos a Buenos Aires”.

Teresa habla cantando y sobre la música entona: “para mí es un lenguaje universal, pero además es el lenguaje imprescindible. Para expresarme, para decir lo que siento, para emocionarme. Hasta cuando vos elegís una música para escuchar, estas de alguna manera haciendo música. Yo en mi casa escucho la música que me emociona, que me hace repensar un montón de cosas, de miradas y me hace mucho bien. Y al mismo tiempo que elijo esa música para escuchar, también estoy diciendo cosas”. Con pasión y emoción, habla del sonido que tiene la canción en la Argentina de hoy: “por suerte tiene un recambio fabuloso. Bruno es un ejemplo de ese recambio. Bruno pertenece a una generación de músicos increíble, que esta dando este país, que no son precisamente los mediáticos o los más mediáticos. Hay así como un pequeño grupito de privilegiados que no son precisamente los más representativos del verdadero movimiento profundísimo de la música nacional en todo el país. Y en ese movimiento profundísimo de búsqueda, de estética, de ética para hacer la música, está Bruno entre otros, y eso a mí me deja muy feliz. Satisfecha. Cuando escucho artistas como él pienso: ¡qué bueno que uno se puede quedar tranquilo! El porvenir de nuestra canción está asegurado”.

MIRADA DE CHANGUITO

“Teresa es un camino de una gran artista, recorrido sobre todo con una trayectoria inmensa y lo que me gusta y admiro de Teresa Parodi es su compromiso y su lucha, que no solamente porque escriba una canción que hable de cosas en la calle, sino también que ella lo demuestra con actos y con hechos, que siempre está apoyando y es muy consecuente con lo que habla. Es un ejemplo que todos los jóvenes tenemos para seguir. Admiro su creatividad porque todo el tiempo está componiendo. Es buenísimo porque uno tiene una imagen desde arriba del escenario, pero después ir conociendo a Teresa Parodi de entre casa, uno va descubriendo que realmente por algo cuando sube a un escenario se planta de la forma en que se planta y nosotros los jóvenes la admiramos porque todo el tiempo está haciendo cosas nuevas, creando, sobe todo lo que más me llama la atención, es que siempre te muestra una canción nueva todos los días (risas). Eso es muy difícil. Todos los temas que compone son excelentes. Otra cosa también, es que tenga la humildad de escuchar a los jóvenes, porque no se da en todos los referentes del folklore que hagan un alto y puedan compartir con jóvenes”.

Bruno reflexiona sobre su compañera de canto y cuenta su propio camino: “primero seguir con pasos chiquitos que cada vez se vayan fortaleciendo y sobre todo, volviendo atrás a los grandes poetas, a los referentes de Argentina en la poesía, en el canto. Sobre todo antes de la dictadura. Hay que volver a la época dorada del folklore, con esto también que hablaba Teresa con que hay más medios, canales y antes lo más importante era el boca a boca y de va difundiendo todo, que antes se iba difundiendo de esa forma que es mucho más importante que ahora. La contra es que ahora al tener muchos accesos, se van difundiendo muchas cosas y se van perdiendo otras como la palabra. Los jóvenes cada vez tenemos menos recursos para usar las palabras y sobre todo con Internet y con el celular estamos abreviando todo. Estamos perdiendo esa época dorada del folklore argentino. Yo creo que mi compromiso es mantener vigente a esos grandes poetas que nos dejaron un camino y una responsabilidad”.

UN REPERTORIO COMÚN

“No me fue fácil porque los dos tenemos así como un copioso repertorio. La propuesta que sentí que debíamos hacer nosotros era como cantores disfrutando de nuestra música, sin ponernos límites, si yo correntina, si él jujeño, entonces yo solo chamamé y él solo bailecitos, carnavalitos. Teníamos los dos que tocar lo que queríamos y sentir que nos estábamos expresando a través del canto más que cualquier otra cosa. Por supuesto, los dos somos autores y compositores, de modo que aparecieron nuestras canciones, en la propuesta. Pero en realidad, no es esa la razón fundamental, sino que es para el disfrute de la música”, sentencia Teresa y retoma un concepto de la respuesta de Bruno: “esto que te acaba de decir es muy importante, y por eso yo pienso que los artistas que tienen este pensamiento como Bruno, son los que nos aseguran este porvenir. Te das cuenta que él te dijo: cuidar el lenguaje, porque los jóvenes te dijo, estamos sintetizando de tal manera que estamos escribiendo con otra ortografía, que en un tiempo va a ser irreconocible (expresa con sus manos y levanta la voz, como buena maestra que es), con Internet y los celulares, con los mensajitos de texto. Y fijate que él te dice eso. En este espectáculo, estamos recuperando, entre otras cosas, la posibilidad de recuperar a otros autores, como Alfredo Zitarrosa (interpretan “El violín de Becho”). Aún de los autores nuevos, como Fernando Barrientos (la canción “Celador de sueños”), cantamos una vidala también de él (“Caminito”), en donde la palabra tiene también un protagonismo importantísimo. Estamos reconociéndonos nosotros dos, de dos generaciones distintas en esas palabras, en esos versos, poemas, que son apresados por nuestra música y que tienen la libertad cuando realmente llegan a la gente, y son cantados y coreados por todos. Me parece que es muy importante cuidar ese repertorio que es patrimonio cultural de la Argentina y que ahora, cualquiera toca una guitarra y ya cree que es autor y se deja de lado un repertorio extraordinario que existe, que todavía está, que tiene vigencia porque es absolutamente actual, sin embargo no se toca ya. Me parece muy importante lo que él te dijo. Mi compromiso es ese, y es el compromiso muy importante que Bruno está asumiendo desde la canción. Por ejemplo, ha musicalizado y canta una bellísima canción inédita “Ronco suspiro del viento”, con poesía de Dora Gómez, una mujer humahuaqueña, bellísimo, con una claridad, con una epifanía, una cosa, un goce de la palabra, con una sencillez y un modo hermosísimo de hablar del amor. No con esas cosas, a veces torpes y a veces tan obvias, y de tan obvias que ni debiera hablarse, no se debería cantar. Que se escucha a menudo en la radio o en los medios de comunicación. Este rescate que Bruno está haciendo de la palabra es un camino muy importante”.

UNA EXPERIENCIA SIN EDAD

“Estoy muy feliz de disfrutarlo a él cuando cantamos juntos y de conocer su lenguaje sonoro, y su sensibilidad y relación con la música popular. Y aparte porque tiene un sentido del humor re lindo y hay un clima re bueno cuando estamos juntos en el escenario, y es una experiencia también para mi cantar con alguien, como él te dice, que esta generacionalmente lejos, puede ser mi hijo, puede ser mi hijo menor, porque yo tengo un hijo de cuarenta años por ejemplo y tengo un hijo de treinta que es el menor, así que tranquilamente puede ser mi hijo, y es muy lindo como siento, que cuando estamos cantando esa diferencia de edad desaparece. Porque en realidad, la música popular, despierta emociones idénticas a la edad de él y a la edad mía. Entonces esta música que hemos elegido, este encuentro de voces y el sonido de la guitarra con Marcelo Predacino, la percusión con Daniel Buira, ese clima… ellos son todos jóvenes y hay momentos que no me acuerdo que yo tengo sesenta años. Me siento totalmente incorporada a esa mirada hermosa, siempre transgresora que tiene la juventud. Así que para mi es una experiencia hermosa y estoy muy feliz de haberla hecho. He disfrutado cada noche con la misma alegría”, expresa maternalmente Teresa y Bruno cierra: “yo creo que este espectáculo no es para demostrar nada de arreglos y parte técnica, sino más que nada esa unión de distintas generaciones y sobre todo de que se arme esa cosita que tiene la magia de la música, de poder emocionarse arriba del escenario y poder emocionar a la gente que está abajo. Yo creo que estas cosas pueden llegar a ser un ejemplo para otros músicos jóvenes, que puedan acercarse a otros referentes porque realmente el país y el canto está encendido, sobre todo en los jóvenes y hay una camada de changos que viene componiendo de una forma muy respetuosa y estudiando, y sobre todo de a poquito ganando un espacio acá en Buenos Aires que es muy difícil. Se lo dedico estar en este momento a todos esos changos que con todas las ganas se vienen desde sus provincias y se juegan enteros por la música. A veces hay mucho talento, pero no todos se juegan”.



Fotos: Rodrigo Vázquez
Textos: Diego Vázquez Comisarenco.