martes, 10 de agosto de 2010
viernes, 23 de julio de 2010
martes, 30 de marzo de 2010
Entrevista - Bariloche

Lunes 1 de marzo 2010
La música en vivo volvió a llenar el estudio de PALABRAS SUELTAS, esta vez de la mano del cantante jujeño Bruno Arias, que estuvo en Bariloche para realizar dos presentaciones con temas de sus dos discos: "Changuito Volador" y "Atierrizaje". Junto al músico Juan Pablo Álvarez y su quena, Bruno se hizo un tiempo para visitarnos, nos contó su historia y nos habló de lo que significa para él hacer folklore hoy, pero también de las raíces ancestrales que lo llevaron a meterse de lleno en este género y lo movieron a, incluso, componer sus propias canciones. Y por si fuera poco, guitarra en mano, compartió con todos los oyentes dos hermosos temas.Escuchá esta musical entrevista a continuación:
lunes, 15 de marzo de 2010
martes, 29 de septiembre de 2009
Entrevista
Cóctel de tradición y modernidad.
El encuentro creado por el cantante Cristóbal Repetto combina recitales en vivo con proyección de documentales. Ya pasaron por el pueblo bonaerense Pedro Aznar, Litto Nebbia y Fernando Cabrera, entre otros. Este fin de semana se presentó Bruno Arias.El tren para dos veces en Maipú: una en la noche profunda, y otra al mediodía, cuando la claridad brilla a pleno. La puerta de salida del vagón, en cualquiera de las circunstancias, es la de entrada a un mundo en calma. Casi quieto. De día y de noche. No hay aquí construcciones que tengan más de dos pisos en vertical. Tampoco avenidas, peatonales, ni shoppings o espacios que tiendan a la superficial sociabilidad mundana. El aire es otro, el paso de hombre, más lento; la estación es una postal inolvidable y el frío se siente un poco más que en la urbe monstruo. Es Maipú un pueblo con unos once mil habitantes –si se incluyen Las Armas y Santo Domingo–, una plaza inmensa, colorida y limpia; algunas casonas centenarias; leyendas de gauchos churrasqueros; caballos al galope, y una mirada abierta, desde cualquier ventana, a la insondable pampa húmeda. Está más cerca de Mar del Plata que de Buenos Aires –120 a 280, kilómetros más, kilómetros menos–, y casi juega de local con el mar. “Somos como una ciudad satélite de Mar del Plata –dice alguien por decir, sentado en el rincón de un bar–; un rato para acá, un rato para allá, y estás en la costa”, se ríe.
Como todos los pueblos, al menos los del corredor sur, el clima humano mezcla la calidez de buena gente –atenta, generosa– con el conservadurismo propio de las ciudades donde todos se conocen con todos. Don de gente y control social, dicho distinto. Por ahí habrá husmeado, se intuye, uno de los hijos pródigos de la localidad, Cristóbal Repetto, cuando, lejos de emigrar a las ciudades pulpo como hacen muchos jóvenes –y olvidarse–, eligió apostar al cambio, a mirar(se) hacia dentro. A sumar calidad a la calidez propia del terruño para restarle quietud. Prejuicios. “Nuestro objetivo es doble: dotar a nuestra localidad de un evento singular y potenciar su desarrollo socio-cultural”, sintetiza él, cantante de tango –como se sabe– y enorme melómano de las músicas del mundo. Junto a su compañera de la vida –también de Maipú–, Natalia Vega, Repetto craneó un ciclo que combinara recitales en vivo con proyección de documentales, soñó un nombre (Música del Alma) y lo presentó a las autoridades. Y fue aceptado. “Apostamos a conjugar tradición y modernidad, a combinar artistas consagrados con nuevos valores, como el Festival Pirineos del Sur, pero acorde con nuestras posibilidades”, dicen ambos.
Apoyado por la Municipalidad en general, y por la Subsecretaría de Cultura y Educación en particular, bajo la transpiración de dos motorcitos culturales en acción como Fabián Maya y María Amalia Otero, y apadrinado por Gustavo Santaolalla, el ciclo va por el cuarto año; y el éxito, cuando se construye a cachet bajo pero corazón grande –“a pulmón”–, es innegable: Repetto ha logrado llevar a su tierra a Liliana Vitale, Lisandro Aristimuño, Laura Ros, Cuti y Roberto, Paola Bernal, Rubén Goldín, Suma Paz, al dinamarqués Palle Windfert, Kevin Johansen, Litto Nebbia, Gabo Ferro y Fernando Cabrera, entre otros. Y ha mostrado, a través de documentales homenaje, las vidas de Víctor Jara, Oscar Alemán, Atahualpa Yupanqui, Chavela Vargas y Carlos Carabajal. Cualquier evento así, de esta envergadura –con su componente de diversidad de géneros e inquietud– hubiese concitado mayor interés mediático de no ser por las barreras geográficas. Pero pasó, y pasa. Este año, durante la IV edición, unas 1300 personas pudieron ver y escuchar, tal vez por primera vez en sus vidas, a Luna Monti y Juan Quintero; a la uruguaya Ana Prada, Pedro Aznar y Beto Caletti, entre otros.
Ahora fue el momento de Bruno Arias. El changuito volador llegó con sus duendes, huaynos y bailecitos en el Centro Cultural Leopoldo Marechal para dar un recital conmovedor. Ante las 160 sillas ocupadas, el jujeño de El Carmen, junto al “charanguito” volador (Oscar Miranda), Juanjo Bravo en batería y Ramón Córdoba en guitarra, se brindó pleno con un repertorio informal –muchas canciones inéditas– que, fácil comprobarlo, eternizó las sensibilidades colectivas. Ante un clima intimista –súper respetuoso, además–, Arias trasladó a los campos del sur cercano la historia de la coplera, pastora y bailarina de su tierra –“Marianita”–; contó, a través de una hermosa canción, la infancia del poeta de la puna Domingo Zerpa; revisitó la bella “Guanuqueando”, de Ricardo Vilca, sostenido en las finas sutilezas del charango de Miranda; se paseó por el clásico bailecito “Viva Jujuy”; logró un larguísimo aplauso tras “Zamba de los mineros” –que supo cantar con Mercedes Sosa en el ciclo Folkloristas– y otro, cerrado además de largo, cuando tocó una médula central en medio de un inconsciente colectivo que sabe de indios y fuertes, de matanzas y conquistas: “Coya en la ciudad”. “Dedicado al malón de la paz de 1947, este tema es en contrafestejo del 12 de Octubre”, dijo el compositor, ante el momento cenit de la noche.
Música del Alma sigue en octubre. El 10 con la cubana Yusa; el 17 con los uruguayos Edú Lombardo y Pablo “Pinocho” Routín; y el 31 –última fecha hasta el año que viene– con Javier Malosetti y Rubén Rada –juntos– en el Teatro de la Sociedad Italiana, cuyas 500 localidades –según los organizadores– volarán desde el vamos. Un puñado de soñadores, al cabo, pudo lo que nadie cuando lo que se busca es el negocio con la excusa del arte: enriquecer un imaginario a veces invadido por el “deber escuchar” que proponen los canales masivos, sin la necesidad de “ir hacia” sino con la de “quedarse en”. No es poco. Es mucho más que mucho. “Hubo un antes y un después de Música del Alma”, lanza Repetto, y ríe, satisfecho. Está proyectando La Matinée, un documental sobre murgueros veteranos del Uruguay, mientras en el pueblo cae la noche. Y nadie espera el último tren.
jueves, 17 de septiembre de 2009
domingo, 16 de agosto de 2009
Nota

El 4to. Encuentro Folclore entre Amigos fue una verdadera fiesta
La noche comenzó a todo ritmo con el grupo Ofrendas, que se despidió de los escenarios con un recital impecable; luego fue el turno de una de las revelaciones del festival, Bruno Arias, que cautivó a todos por su simpleza y variado repertorio que, sin dudas, se convertirá en uno de los nuevos valores de la música argentina.
La apertura de la danza estuvo a cargo de los anfitriones del festival el Centro Tradicionalista Tandil y continuó con la presentación de las peñas invitadas: Serranías, El Palenque, Añoranzas, Quebracho Ballet, El Sereno, Piuquen de Barker, El Fogón de Napaleofú, Sol Argentino de Juárez, Agitando Pañuelos de Juárez y La Tacuara de Las Flores, que mostraron sus coreografías, todo su colorido y la gran variedad de propuestas folclóricas.
El gran final fue la presentación del Dúo Coplanacu, que demostró una vez más porqué es uno de los referentes de nuestra música popular. En un clima peñero el público salió de sus asientos y abrió el gran baile. Las tribunas y la cancha de Unión y Progreso se vieron colmadas por bailarines que se sintieron atrapados por la música de estos artistas de excelencia.
El desafío de ofrecer un espectáculo variado y de calidad fue ampliamente cumplido y la respuesta de los concurrentes así lo demostró.
jueves, 9 de julio de 2009
Entrevista
El joven músico jujeño charló con Agencia NAN acerca de sus discos (donde presenta un folklore con sonido moderno), destacó para el cantor “el compromiso de subir a un escenario para compartir la música con la gente y transmitir la voz del pueblo” y defendió la participación de los artistas jóvenes en los grandes festivales como Cosquín: “Hay que tocar ahí también para que se escuchen cosas nuevas, canciones inéditas y también un sonido diferente”.Por Sergio Sánchez
Fotografía gentileza de prensa de Bruno Arias
Si tú no crees en tu pueblo,
si no amas, ni esperas,
ni sufres, ni gozas con tu pueblo
no alcanzarás a traducirlo nunca.
Escribirás, acaso,
tu drama de hombre huraño.
Atahualpa Yupanqui – “Destino del canto”
Buenos Aires, julio 9 (Agencia NAN-2009).- Bruno Arias canta sobre Jujuy, desde Buenos Aires y pensando en la música universal. Es que el folklorista nacido en 1979 en El Carmen (una localidad serrana a 23 kilómetros de Jujuy) retrata en sus melodías y líricas la multiplicidad de colores quebradeños, los ostentosos carnavales puneños y la perseverancia de los pueblos originarios. Todo a partir de una perfecta combinación de poesías jujeñas, canciones populares y ritmos andinos (carnavalito, bailecito, huayno y saya) y no tanto (zamba y chacarera). Además, entiende que el compromiso fundamental del músico es representar a su lugar de origen y relatar las alegrías y tristezas de su pueblo.
-- ¿Creés que el cantante tiene que ser un representante del pueblo, como describe el tema “Copla del cantor”?
-- Ese tema de Pachi Alderete que incluí en mi primer disco (Changuito Volador, 2005) tiene un mensaje muy fuerte, no tan paisajista: que los cantores a veces suben al escenario con canciones que les dan, pero ni siquiera saben lo que están cantando. Y no se comprometen ni con la poesía ni con la gente ni con la letra. Por eso, el tema habla sobre el compromiso de subirse a cantar a de un escenario para compartir la música con la gente y de esa manera transmitir la voz del pueblo. A veces me pasa que vuelvo a mi tierra y muchas personas me sienten parte de ellos, se emocionan cuando me ven en un programa de televisión o me escuchan en la radio. Es como que se sienten representados con mi música. Y eso es lo que me empuja a seguir creciendo.
-- ¿Y vos cómo representás a tu lugar de origen en las canciones?
-- En este periodo estoy tratando de plasmar más mensajes y pensamientos en las canciones. Estoy componiendo muchos temas de poetas, como Alejandro Carrizo. Por ejemplo, le puse música a "Tilcareñita", de Rubén Cruz, y a "Esperando el carnaval", de Vicente López Curia. Cuando compongo sobre poesías, trato de que la música no sobrepase a la letra. Es decir, que la música permita que se escuche la letra más que la melodía. Trato de que haya un equilibrio entre las dos cosas, porque ambas son importantes, y depende lo que te diga la letra, te podés meter en el tema y buscar un sonido. Para el próximo disco estoy componiendo tres canciones a partir de letras de una poeta de Humahuaca, Dora Gómez. Uno es "Canción de carnaval" y tiene más que ver más con la pena, la nostalgia y la tristeza de esa época festiva. Por eso, las melodías me salieron más roncas, internas y con un sonido más grave, porque de esa manera acompaño mejor lo que dice la poesía.
-- ¿Y actualmente qué ritmos y sobre qué temáticas estás componiendo?
-- Lo último que estoy haciendo es un tema con un ritmo andino llamado saya. Quiero ponerle una letra que tenga que ver con la lucha de los pueblos originarios, que traspasan su cultura de generación en generación. La idea es tratar de describir, por ejemplo, las marchas indigenistas que cada 11 o 12 de octubre veo en Buenos Aires. Por eso, en el próximo disco quiero acercarme más a la música precolombina. Mi bisabuela era indígena y mi bisabuelo europeo. Con la música fui descubriendo la cultura de Jujuy, que está muy dividida geográficamente entre la Capital, la Quebrada y la Puna.
-- ¿Y cómo fue la composición en los discos anteriores?
-- En el primer disco grabé una canción bien social que se llama "Abra del Zenta" y es un homenaje al niño Guillermo Llampa, que murió congelado caminando a la escuela. Ese disco tiene dos temas míos: “Tristecito”, que es un bailecito; y “Coyuyos y duendes”, que es una chacarera. Esa música salió cuando tocaba en otros grupos. Tengo una formación muy folklórica. Escuché mucho a Los Cinco del Norte, Jacinto Piedras, Peteco Carabajal, al Chango Farías Gómez y al Dúo Coplanacu. Esa fue mi formación. Antes, tal vez, escuchaba en la radio a Los Nocheros, pero luego fui descubriendo la otra parte del folklore.
Aunque muchos de los ritmos que integran la música de Arias sean antiquísimos, lo cierto es que el sonido de las canciones es muy moderno. Porque la formación que lo acompaña en vivo -- Juanjo Bravo en batería, Agustín Flores Muñoz en bajo, Ramón Córdoba en guitarra, Juan Pablo Álvarez en vientos y Oscar Miranda en charango-- suena por momentos como una banda de rock. “Tratamos de mostrar aires frescos. Somos jóvenes que promediamos los 30, que tenemos nuevas ideas, muchas influencias de músicas del mundo y un sonido nuevo. También tenemos una actitud rockera arriba del escenario. A veces parecemos una banda de rock que suena como folklore”, resaltó.
Además, Arias recupera a grandes artistas tradicionales jujeños que muchas veces no reciben el reconocimiento que merecen, como el músico humahuaqueño Ricardo Vilca, fallecido en 2007, o el purmamarqueño Tomás Lipán. “Siempre estuve rodeado de compositores a los que les gustaba el folklore con mensaje y poesía. La búsqueda se orienta para el lado de los folkloristas viejos como el Dúo Salteño o Los Andariegos. Y luego El Chango Farías Gómez, MPA y Carnota. Y de los más nuevos, Quintero y Carlos Aguirre”, enumeró el intérprete y compositor.
-- Te caracterizás por tocar habitualmente en apoyo a causas sociales...
-- Trato de tocar en lugares en los que me parece que hay causas nobles y se cometen injusticias, trato de aportar a esas luchas. Hace poco fui a la Villa 31 a tocar al comedor del Padre Mujica y también al barrio El Porvenir, en La Matanza. De todas formas, estoy abierto a tocar en todos lados. No me interesa tocar sólo para un sector, me gustaría hacerlo en donde se pueda. Es importante que uno vaya haciendo el espacio y no subestime al público. No digo: ‘Este público no es de mi palo y por eso no me va a dar bola’. Siempre hay alguien que te escucha. Si uno se hace cargo de eso y puede tocar para público que no te conoce, siempre a alguno le gusta.
En 2002 decidió trasladarse a Buenos Aires para ampliar las posibilidades artísticas y expandir su música. Una vez ubicado en Escobar y luego de presentarse en gran cantidad de peñas y de participar en la edición 2004 del festival folklórico de Cosquín, grabó su primer disco, Changuito Volador, en 2005. Su segundo disco, Atierrizaje, donde propone un sonido moderno, contundente y ambicioso, fue publicado en 2007. Es que otro de los sueños de Arias es “universalizar” su música y cruzar las fronteras: “Yo admiro mucho a Ricardo Vilca porque logró fusionar lo andino con la música clásica y cambió la música de Jujuy. Por eso, creo que su obra es universal, cosa que no sucede muy seguido. Mi anhelo es tratar de seguir creciendo cada vez más para que, como decía Atahualpa, ‘la forma sea nacional y el idioma universal’, para poder crecer, romper esa barrera y tocar para todos los sectores, incluso hasta afuera del país. Lo que quiero es lograr un vuelo a nivel mundial”, anheló el jujeño durante la charla mano a mano con Agencia NAN.
Y para conseguir ese fin, tampoco reniega de tocar en grandes festivales, pese a que los músicos nuevos tengan que pagar “derecho de piso” en esos escenarios: “Cuando trabajás de manera independiente, llega un momento en el que se hace muy difícil y no te queda otra que mediar y entrar en el sistema de las productoras, o sino se hace muy difícil. Ahora estoy trabajando con una productora, pensando también en ganar un espacio tocando en festivales. Considero que es muy importante tocar en esos lugares. Quizás hay músicos a los que no les gusta cómo se manejan en Cosquín y no van aunque les paguen. Pero yo considero que en esos escenarios importantes uno tiene que estar, porque el espacio que no lo cubre uno, lo ocupa otro. Y yo prefiero que esté mi música y no otra”, reconoció el artista.
-- A veces hay que ceder para seguir laburando de la música…
-- Sí, pero más que nada porque si no ganás esos lugares, siempre tocan los mismos; y lo bueno es que se vaya renovando la escena. Por eso, a veces hay que aguantarse que te hagan pagar derecho de piso o no te reconozcan como artista. Cuando subís al escenario tenés que demostrar lo que realmente sabés hacer, y eso es algo que no muchos artistas pueden soportar. Yo estoy dispuesto a luchar contra todo eso y ganarme un espacio. Por eso estuve este año de nuevo en Cosquín, donde toqué un tema de Ricardo Vilca. Este año tocó Divididos una canción de él y el otro fui yo, sino no se hubiese escuchado su música. Mi aporte va desde ese lugar. Estar en esos festivales para que se escuchen cosas nuevas, canciones inéditas y también un sonido diferente.
-- ¿Estudiaste música o sos autodidacta?
-- En Buenos Aires estudié guitarra y canto. Pero aprendí con músicos que me fueron formando en las guitarreadas, cantautores y compositores que me fueron pasando los temas, las armonías y los acordes. Después aprendí muchísimo mirando, tengo mucha memoria visual. Mi mayor formación fue en Jujuy en La Casa de la Yuly, que era un lugar a donde se juntaban a guitarrear todos los bohemios. Una formación muy de la noche y de la bohemia. No eran profesionales, pero eran changos que vibraban con los instrumentos y la voz. Tal vez hacían tres acordes, pero te hacían emocionar. No tenían una voz perfecta, sino toda gastada y ronca, pero cantaban y te ponían la piel de gallina. Eso me fue nutriendo, fortaleciendo y enseñando a sacar el espíritu con las canciones. Al cantor, el corazón le tiene que salir por la garganta. Yo creo que el reflejo de La Yuly aparece cuando canto una canción que se llama "Zamba de los mineros", que es una poesía de Jaime Dávalos, con música de Cuchi Leguizamón.
-- ¿Qué innovaciones tendrá el próximo disco?
-- Voy a tener un sonido más andino y le voy a dar más potencia y presencia a los vientos, a las zampoñas y a las cañas. También quiero hacer una unión con bandas de sikuris y percusión africana. Por ejemplo, tocar un huayno que suene diferente. El disco también tendrá influencias del candombe. Además, quiero despegarme un poco de la raíz e incorporar nuevos sonidos.
viernes, 24 de abril de 2009
martes, 21 de abril de 2009
lunes, 20 de abril de 2009
sábado, 18 de abril de 2009
jueves, 16 de abril de 2009
martes, 14 de abril de 2009
domingo, 12 de abril de 2009
lunes, 6 de abril de 2009
sábado, 1 de noviembre de 2008
Nota
CANTORES: UNA EXPERIENCIA TRANSGENERACIONAL
Durante cuatro jueves, Teresa Parodi, un símbolo de compromiso y constante creación en nuestra música popular, compartió escenario con Bruno Arias, joven músico, cantor y autor, de Perico del Carmen, provincia de Jujuy.
Historias de mesopotamia argentina donde no faltan imágenes como pescadores, lavanderas y músicos de pueblo. Historias de Puna, quebradas y valles, donde no falta el canto al minero, a los changuitos y a la esperanza. Y una tercer historia que reúne dos geografías y hace brotar las mejores flores del canto y la música popular de siempre. Atahualpa Yupanqui dijo de la canción popular: “la forma tiene que ser nacional y el contenido universal”.
UNIVERSO TERESA PARODI
En una charla breve pero precisa, Teresa Parodi y Bruno Arias definen su encuentro. Alguna vez Teresa dijo que “el que toca la campana en Buenos Aires suena en todo el país”. Consultada sobre si aún tenía esa misma sensación en el invierno del 2008 respondió: “sí, yo creo que sí” y agrega: “de todas maneras cambió mucho en este sentido: ahora uno puede vivir en su propia provincia, con los medios de comunicación desarrollados como están y poder venir a cantar a Buenos Aires las cosas que necesitás que tengan más trascendencia pero en realidad se puede vivir en la provincia hoy. Cuando yo empecé no se podía hacer esto, no era tan sencillo, no había tantos canales de cable, no había teléfonos celulares, Internet, hay un montón de cosas que te aislaban mucho cuando te ibas lejos. En cambio hoy me parece que todo eso se puede suplir, se puede trabajar desde la provincia y se puede viajar especialmente a los eventos a Buenos Aires”.
Teresa habla cantando y sobre la música entona: “para mí es un lenguaje universal, pero además es el lenguaje imprescindible. Para expresarme, para decir lo que siento, para emocionarme. Hasta cuando vos elegís una música para escuchar, estas de alguna manera haciendo música. Yo en mi casa escucho la música que me emociona, que me hace repensar un montón de cosas, de miradas y me hace mucho bien. Y al mismo tiempo que elijo esa música para escuchar, también estoy diciendo cosas”. Con pasión y emoción, habla del sonido que tiene la canción en
“Teresa es un camino de una gran artista, recorrido sobre todo con una trayectoria inmensa y lo que me gusta y admiro de Teresa Parodi es su compromiso y su lucha, que no solamente porque escriba una canción que hable de cosas en la calle, sino también que ella lo demuestra con actos y con hechos, que siempre está apoyando y es muy consecuente con lo que habla. Es un ejemplo que todos los jóvenes tenemos para seguir. Admiro su creatividad porque todo el tiempo está componiendo. Es buenísimo porque uno tiene una imagen desde arriba del escenario, pero después ir conociendo a Teresa Parodi de entre casa, uno va descubriendo que realmente por algo cuando sube a un escenario se planta de la forma en que se planta y nosotros los jóvenes la admiramos porque todo el tiempo está haciendo cosas nuevas, creando, sobe todo lo que más me llama la atención, es que siempre te muestra una canción nueva todos los días (risas). Eso es muy difícil. Todos los temas que compone son excelentes. Otra cosa también, es que tenga la humildad de escuchar a los jóvenes, porque no se da en todos los referentes del folklore que hagan un alto y puedan compartir con jóvenes”.
Bruno reflexiona sobre su compañera de canto y cuenta su propio camino: “primero seguir con pasos chiquitos que cada vez se vayan fortaleciendo y sobre todo, volviendo atrás a los grandes poetas, a los referentes de Argentina en la poesía, en el canto. Sobre todo antes de la dictadura. Hay que volver a la época dorada del folklore, con esto también que hablaba Teresa con que hay más medios, canales y antes lo más importante era el boca a boca y de va difundiendo todo, que antes se iba difundiendo de esa forma que es mucho más importante que ahora. La contra es que ahora al tener muchos accesos, se van difundiendo muchas cosas y se van perdiendo otras como la palabra. Los jóvenes cada vez tenemos menos recursos para usar las palabras y sobre todo con Internet y con el celular estamos abreviando todo. Estamos perdiendo esa época dorada del folklore argentino. Yo creo que mi compromiso es mantener vigente a esos grandes poetas que nos dejaron un camino y una responsabilidad”.
UN REPERTORIO COMÚN
“No me fue fácil porque los dos tenemos así como un copioso repertorio. La propuesta que sentí que debíamos hacer nosotros era como cantores disfrutando de nuestra música, sin ponernos límites, si yo correntina, si él jujeño, entonces yo solo chamamé y él solo bailecitos, carnavalitos. Teníamos los dos que tocar lo que queríamos y sentir que nos estábamos expresando a través del canto más que cualquier otra cosa. Por supuesto, los dos somos autores y compositores, de modo que aparecieron nuestras canciones, en la propuesta. Pero en realidad, no es esa la razón fundamental, sino que es para el disfrute de la música”, sentencia Teresa y retoma un concepto de la respuesta de Bruno: “esto que te acaba de decir es muy importante, y por eso yo pienso que los artistas que tienen este pensamiento como Bruno, son los que nos aseguran este porvenir. Te das cuenta que él te dijo: cuidar el lenguaje, porque los jóvenes te dijo, estamos sintetizando de tal manera que estamos escribiendo con otra ortografía, que en un tiempo va a ser irreconocible (expresa con sus manos y levanta la voz, como buena maestra que es), con Internet y los celulares, con los mensajitos de texto. Y fijate que él te dice eso. En este espectáculo, estamos recuperando, entre otras cosas, la posibilidad de recuperar a otros autores, como Alfredo Zitarrosa (interpretan “El violín de Becho”). Aún de los autores nuevos, como Fernando Barrientos (la canción “Celador de sueños”), cantamos una vidala también de él (“Caminito”), en donde la palabra tiene también un protagonismo importantísimo. Estamos reconociéndonos nosotros dos, de dos generaciones distintas en esas palabras, en esos versos, poemas, que son apresados por nuestra música y que tienen la libertad cuando realmente llegan a la gente, y son cantados y coreados por todos. Me parece que es muy importante cuidar ese repertorio que es patrimonio cultural de
UNA EXPERIENCIA SIN EDAD
Fotos: Rodrigo Vázquez
Textos: Diego Vázquez Comisarenco.







